Dorfkirche, Störmthal, Alemania

Zacharias Hildebrandt
Nacido en Münsterberg, se formó con Gottfried Silbermann en Freiberg. Una de sus grandes obras fue Störmthal, cerca de Leipzig, donde entabló amistad con Johann Sebastian Bach.
Bach consideraba a Hildebrandt el mejor organero de su tiempo. Su estilo combinó la precisión sajona con una paleta sonora expresiva y equilibrada.
Su obra más célebre es el órgano de la iglesia de San Wenceslao (Naumburg), construido entre 1743 y 1746.
El órgano de la iglesia de Störmthal fue restaurado en 2008 por la firma Hermann Eule Orgelbau, las características originales del instrumento.
La historia de este órgano está estrechamente ligada a Johann Sebastian Bach, quien evaluó y aprobó su construcción antes de la inauguración. Para la ocasión, compuso y dirigió la Cantata BWV 194 “Höchsterwünschtes Freudenfest”, escrita especialmente para la dedicación de la iglesia el 2 de noviembre de 1723.
El instrumento destaca por su claridad sonora, su respuesta mecánica y su relevancia histórica como testimonio del arte organístico del siglo XVIII.
Cristina grabó aquí parte de su Opera Omnia de Bach, una experiencia que unió la interpretación moderna con el legado del propio Bach. La grabación contó con el apoyo técnico de Martin Fischer (Dresden) y la colaboración del organero Marcus Stahl.
Dorfkirche de Störmthal
Conocida también como Kreuzkirche, es una iglesia evangélico-luterana protegida como monumento histórico, situada al sureste de Leipzig. La iglesia se originó en el siglo XV y sufrió una reconstrucción entre 1667 y 1668. En 1722, el propietario local Statz Hilmar von Fullen amplió el edificio y renovó su estructura.
En 1723, se incorporó el célebre órgano de Zacharias Hildebrandt, aprobado y estrenado por Johann Sebastian Bach, quien también compuso la Cantata BWV 194 para la inauguración.
El edificio combina elementos góticos y barrocos. Tiene una nave de planta rectangular con torre octogonal, ventanales apuntados y un interior sobrio con galerías de madera. Su decoración barroca destaca por el altar con púlpito esculpido, ángeles, columnas y un cálido colorido típico del siglo XVIII.
Entre sus piezas más antiguas se conserva un crucifijo tallado en madera de tilo del siglo XVI.