Concierto en la Basílica del Santísimo Sacramento (2014)
El domingo 22 de junio de 2014, Cristina García Banegas ofreció un recital de órgano en la Basílica del Santísimo Sacramento, dentro del ciclo de conciertos dedicados a difundir el patrimonio musical histórico.
El programa, registrado en los videos disponibles, revela una interpretación de gran energía y profundidad espiritual.
Desde los primeros acordes, el órgano Mutin Cavaillé-Coll impone su presencia.
La acústica del templo realza cada registro: los graves vibran como catedrales subterráneas, y los agudos flotan entre vitrales y mármoles.
García Banegas aprovecha toda la paleta tímbrica del instrumento, alternando pasajes íntimos con secciones de plenitud sonora.
Su lectura es rigurosa pero expresiva; combina precisión técnica, fraseo claro y una sensibilidad que transforma el espacio en un verdadero paisaje sonoro.
Basílica del Santísimo Sacramento – Buenos Aires
La Basílica del Santísimo Sacramento se encuentra en la calle San Martín 1039, en el barrio de Retiro (Buenos Aires, Argentina). Fue consagrada en 1914 y mandada a construir por Mercedes Castellanos de Anchorena, una de las grandes mecenas de la alta sociedad porteña.
Su diseño, inspirado en la Catedral de Angoulême, estuvo a cargo de los arquitectos Coulomb y Chauvet, y combina estilos ecléctico y neogótico.
El templo destaca por su equilibrio arquitectónico: cinco torres, tres en el frente y dos en el ábside, y un interior de tres naves ornamentadas con mármoles de Verona y Carrara, ónix de Marruecos, vitrales europeos y aplicaciones en oro y plata.
Sus esculturas, tallas y revestimientos le otorgan el carácter de una de las iglesias más lujosas de Buenos Aires.
En 1915 se inauguró su gran órgano Mutin Cavaillé-Coll, considerado el más grande de la Argentina y el mayor instrumento construido por esa firma fuera de Francia.
Posee cuatro manuales, pedalera y 4 980 tubos de estaño, plomo, pino y zinc, agrupados en 92 rangos y 73 registros.
El órgano fue ensamblado en Francia en 1912 y estrenado con la Quinta Sinfonía de Widor, interpretada por el organista Jules Beyer en presencia de Charles Mutin.
Con los años, sufrió modificaciones técnicas —nueva consola italiana Tamburini en 1955 y actualización electrónica en 1983—, pero mantiene su sonido monumental y único.