La vida dedicada al arte, 2012
En este video de junio 2012, Cristina García Banegas comparte una visión íntima de su recorrido artístico: desde sus comienzos en Montevideo hasta su consolidación como figura internacional del órgano y la música barroca. El título “La vida dedicada al arte” lo dice todo: es un testimonio de pasión, entrega y compromiso.
Desde el inicio, la entrevistada aborda cómo su decisión de priorizar la música y los afectos por sobre lo económico marcó su trayectoria. Se percibe honestidad en cada frase, y una coherencia entre vida personal y vocación artística.
García Banegas reflexiona sobre los desafíos de ser mujer en el mundo de la música clásica, sobre la necesidad de formar nuevas generaciones y sobre la riqueza del patrimonio musical latinoamericano. Su voz transmite dignidad: no se presenta como “estrella”, sino como parte de una tradición viva.
Hay un momento particularmente emotivo cuando habla de “poner el corazón” en cada nota, lo cual resuena profundamente cuando se conoce su trayectoria como concertista y pedagoga.
Concierto en el marco del XI «Festival Internacional de Música Barroca, Camino de las Estancias- Córdoba». 31 de Octubre de 2012. Iglesia Nuestra Señora del Carmen, Córdoba, Argentina.
Estancias Jesuíticas de Córdoba, Argentina
Las Estancias Jesuíticas de Córdoba, junto con la Manzana Jesuítica de la ciudad capital, fueron el núcleo religioso y administrativo de la antigua Provincia jesuítica del Paraguay.
Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
Entre 1615 y 1767, los jesuitas fundaron seis estancias: Caroya, Jesús María, Santa Catalina, Alta Gracia, La Candelaria y San Ignacio.
Eran establecimientos agropecuarios y educativos, con iglesias y construcciones alrededor de las cuales surgieron poblaciones como Alta Gracia.
Tras la expulsión de la orden en 1767 por orden del rey Carlos III, los franciscanos administraron las estancias hasta 1853, cuando los jesuitas regresaron.
Cada complejo conserva un alto valor histórico y arquitectónico, aunque la Estancia de San Ignacio se perdió y hoy solo quedan sus ruinas.
El conjunto se puede recorrer a través del Camino de las Estancias Jesuíticas, de unos 250 kilómetros, que une los principales sitios y su legado cultural.